Simplemente hurgando en la hemeroteca de la prensa escrita y de televisión, es posible encontrar cientos de noticias en las que se puede analizar que la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha mostrado resistencia a investigaciones externas o a procesos que impliquen una rendición de cuentas sobre el número de víctimas afectadas o de victimarios juzgados o apartados, como se vio, por ejemplo, en 2021 al desmarcarse de una investigación sobre pederastia, alegando que era competencia del Vaticano.
¿Por qué la CEE no quiere que las víctimas de abusos hablen?
Son más de 1992 años de antigüedad los que ostenta esta institución, y, por tanto, históricamente, siempre ha evitado exponer públicamente escándalos internos de abuso para no dañar su reputación o autoridad moral.
En España, donde la Iglesia Católica ha tenido una influencia cultural y política significativa, admitir masivamente estos casos podría afectar su credibilidad y su relación con los fieles.
La importancia de todo este abordaje sobre los “abusos a menores” por parte de miembros de la Iglesia debería estar enfocada en las víctimas y su reconocimiento.
Las víctimas de abuso, ya sea físico, emocional o sexual, se enfrentan a traumas muy profundos, en muchos casos ya enquistados, que pueden afectar su bienestar físico, emocional y psicológico a largo plazo.
Es crucial que las instituciones y las autoridades aborden estos casos con sensibilidad, empatía y diligencia para proteger los derechos de las víctimas y centrar sus esfuerzos en dar el apoyo necesario a estas.
Si en otros órdenes de delitos, la justicia civil actúa de forma casi inmediata, contundente y ejemplarizante, ¿por qué cuando se trata de hechos cometidos por sacerdotes o religiosas, no existe la misma?.
Una razón podría ser la influencia histórica de la Iglesia Católica, que en países como España ha tejido lazos profundos con el poder político y social, lo que a veces frena investigaciones o denuncias públicas.
Además, durante décadas, las instituciones eclesiásticas han manejado estos casos internamente, trasladando a los acusados o silenciando a las víctimas, en lugar de entregarlos a la justicia civil.
Esto ha creado una barrera de secretismo y protección que no se ve en otros delitos, dejando a menudo a las víctimas sin la reparación que merecen.
¿Será que el peso de la tradición sigue pesando más que la necesidad de justicia?
Importancia del abordaje de las víctimas en casos de abuso
Abordar de forma adecuada la reparación a las víctimas en casos de abuso sexual a menores es esencial para garantizar la justicia, la sanación –si es que esta es posible— y la prevención de futuros casos.
Esto implica no solo escuchar sus testimonios y validar sus experiencias, sino también proporcionarles acceso a recursos de salud mental, asesoramiento legal y servicios de apoyo social.
Estas medidas son esenciales para ayudar a las víctimas a recuperarse del trauma y reconstruir sus vidas. Con el abordaje apropiado se contribuye a romper el ciclo de abuso al permitir que las personas afectadas rompan el silencio, denuncien a sus agresores y busquen justicia.
Es importante reconocer que este abordaje no solo impacta a nivel individual, sino que también tiene implicaciones más amplias en la sociedad.
Un enfoque compasivo hacia las víctimas fomenta la confianza en las instituciones y promueve una cultura de responsabilidad y transparencia.
Asimismo, un abordaje adecuado en casos de abuso envía un mensaje claro de que el abuso en todas sus formas no será tolerado y que las víctimas serán escuchadas, creídas y respaldadas en su búsqueda de justicia y reparación.
La actual postura de la Conferencia Episcopal
La postura actual de la Conferencia Episcopal Española con respecto a la reparación a víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia es compleja y ha ido evolucionando con el tiempo.
En el año 2015, la CEE reconoció por primera vez la existencia de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia en España y pidió perdón a las víctimas.
Desde entonces, la CEE ha tomado algunas medidas para abordar este problema, como la creación de una “Comisión de Protección de Menores” y la publicación de un protocolo de actuación o directrices para la prevención de abusos, publicado en 2022.
Sin embargo, las víctimas de abusos han criticado a la CEE por no haber hecho lo suficiente, incluyendo:
- No haber tomado medidas disciplinarias contra los abusadores.
- No ofrecer suficiente apoyo a las víctimas.
- No ser transparentes ante la magnitud del problema.
En 2021, la CEE anunció la creación de una “Fundación para la Reparación de las Víctimas de Abusos Sexuales”, con un fondo inicial de 5 millones de euros.
Esta Fundación tiene como objetivo proporcionar apoyo financiero y psicológico a las víctimas.
La posición de la CEE frente a los casos de abuso a menores
La postura actual de la CEE puede resumirse en los siguientes puntos:
- La entidad administrativa de la Iglesia en España reconoce la gravedad del problema de los abusos sexuales y pide perdón a las víctimas.
- La CEE está comprometida a tomar medidas para prevenir futuros abusos y a apoyar a las víctimas.
- Esta institución está abierta al diálogo con las víctimas y con las organizaciones que las representan.
No obstante, aún queda mucho por hacer para que la CEE satisfaga las demandas de las víctimas. Mientras, estas siguen pidiendo que se tomen medidas disciplinarias contra los abusadores, que se haga una investigación independiente sobre el alcance del problema y que se ofrezca una mayor transparencia y rendición de cuentas.
Es importante tener en cuenta que la postura de la Conferencia Episcopal no es uniforme, ya que algunos obispos han sido más abiertos y proactivos en su respuesta al problema de los abusos que otros, como es el caso de Monseñor Florencio Roselló Avellanas, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, director del departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

Monseñor Florencio Roselló Avellanas en la presentación del documental «Todos lo sabían», con la directora del documental Iratxe Pérez Barandalla, en la ciudad de Pamplona (Navarra)
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Créditos foto: Oihana Soltxaga 2025
Monseñor Florencio ha mostrado en diversas intervenciones su posición al respecto de la reparación de las víctimas de abusos en Navarra e incluso participado con su asistencia en la presentación del documental «Todos lo sabían», de la directora de cine Iratxe Pérez Barandalla, que ha tenido lugar en el mes de marzo de 2025 en la ciudad de Pamplona, en los cines Golem.
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También es importante tener en cuenta que hay muchos casos de abusos sexuales que no han sido denunciados. Se estima que solo una de cada diez víctimas denuncia el abuso.
El perdón de la Iglesia Católica española no repara el daño causado a las víctimas. Aunque los obispos pidan disculpas o propongan planes de compensación, como el aprobado en 2024, estas acciones suelen quedarse en palabras o gestos que no llegan al fondo del dolor físico, emocional y espiritual que han dejado los abusos.
Las víctimas, en la mayoría de casos silenciadas o ignoradas durante años, necesitan más que un mea culpa: buscan justicia real, que los responsables sean juzgados y que se les devuelva algo de lo que les quitaron.
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“Sin una investigación transparente y una colaboración plena con la justicia civil, el perdón suena vacío, como un eco que no sana las heridas ni les da paz.”

El silenciamiento, como la renuencia de la CEE a colaborar plenamente con la justicia civil o a abrir investigaciones transparentes, no solo perpetúa el trauma, sino que también erosiona la confianza en la Iglesia como institución moral.
Esto afecta a hombres y mujeres por igual, aunque las dinámicas de género pueden influir pues los hombres enfrentan estigmas adicionales por “debilidad”, y las mujeres por “culpabilidad”.
En España, donde la Iglesia tiene una influencia histórica, este impacto es aún más significativo, dejando a las víctimas en un limbo emocional y social ¡abandonadas!